La ecología marina y los peligros que corre actualmente

Con todos los avances y el crecimiento poblacional, el medio ambiente se ha visto seriamente afectado. Todas estas adversidades   son consecuencia en su mayoría de las actividades industriales que continúan creciendo a pasos agigantados, y de la misma forma en la que le prestamos atención a la comida que consumimos, los procesos realizados para esto y otras actividades como por ejemplo la joyería, la cual ha introducido procesos amigables con el ambiente, en los que destacan empresa como la de Rosa Tous. Debemos también estar pendiente de todos los ecosistemas en peligro. La ecología marina es uno de los sistemas más grandes con los que contamos y uno de los que sufre la mayor parte de las consecuencias de las actividades industrializadas.

Los océanos tienen mayor superficie y profundidad, y el hombre tenía la concepción de que por su tamaño se podían utilizar como vertederos de sustancias químicas y basura en cantidades ilimitadas sin acarrear alguna consecuencia nociva importante. Muchas son las personas partidarias de continuar vertiendo desechos en el océano como parte de la solución a la contaminación terrestre, pero solo hace falta ver los daños ocasionados en Nueva Jersey o en el Pacífico Norte para notar que la política de disolución de la contaminación está llevando al colapso a los ecosistemas oceánicos.

Son muchas las pruebas que muestran los daños sufridos de mano del hombre desde hace mucho tiempo, pero estos estudios actualmente nos demuestran el nivel de degradación, especialmente en las zonas costeras donde se percibe un notable crecimiento de daños, que han sido más significativos en los últimos tres siglos acompañados del aumento de los vertidos industriales y la escorrentía provenientes de las  explotaciones agrarias y ciudades costeras.

Podemos definir como contaminación a la introducción de agentes nocivos no habituales en determinado ecosistema. Alguno de los contaminantes más comunes derivan de las actividades humanas como los herbicidas, plaguicidas, fertilizantes químicos, hidrocarburos, detergentes, plásticos, aguas residuales y otros sólidos.

La mayoría de los contaminantes se acumulan en las profundidades del océano, siendo ingeridas por pequeños organismos, los que posteriormente se introducen en la cadena alimenticia global. Científicos han descubierto que algunos medicamentos ingeridos por el hombre y que no se procesan completamente por el organismo, terminan en el pescado que ingerimos.

Otro de los contaminantes que encontramos en los océanos se liberan en el medio ambiente antes de llegar a la costa. Los fertilizantes altos en nitrógeno usados por productores agrícolas en zonas interiores, terminan la mayor parte del tiempo en las bahías, deltas, aguas subterráneas, ríos, etc.

Los excesos de nutrientes pueden hacer que las algas crezcan de forma masiva consumiendo el oxígeno del agua por lo que se generan zonas erosionadas donde no hay vida marina. Hasta los momentos se han descubierto unas 400 zonas muertas con estas características a lo largo del planeta.

Bolsas, espuma y otros desechos que se vierten en el océano suelen convertirse en alimento de los mamíferos marinos, aves y peces que lo confunden con comida, teniendo consecuencias desastrosas. Las redes de pesca abandonadas pueden pasar mucho tiempo a la deriva, dejando a diferentes especies atrapadas.

Así como ponemos nuestra atención en obtener servicios y productos de calidad, debemos enfocarnos en lo que pasa durante la fabricación de los mismos y cómo nos pueden afectar.